Habla Peter Pan... Por Fernando Savater
(...)
¡Ay, Wendy, que yo sólo quería enseñarte a volar, hablarte de los piratas, indios y fieras de Nunca Jamás, y aquí me tienes, dándote una lección de metafísica sobre el problema del tiempo! Pero no decaigas, niña mía: subamos, subamos...
Déjame que te hable del capitán Garfio, aunque no sea más que para amenizar nuestra travesía hacia Nunca Jamás. A Garfio, que es un buen pirata, es decir, muy malo, traidor, ostentoso, fanfarrón y ávido de lo ajeno, a Garfio le persigue eternamente un cocodrilo. Ese bicho le comió una vez el brazo izquierdo, con reloj y todo, y le supo tan bueno que ya no piensa más que en comerse el resto. Pero el tic-tac del reloj tragado advierte a Garfio de que su enemigo se acerca : vive huyendo, el pobre, de ese reloj que pretende devorarle y un día u otro lo conseguirá. A mí me pasa lo mismo, ¿no te das cuenta?
Garfio y yo somos hermanos de cocodrilo, o, si prefieres, lloramos las mismas lágrimas cocodrilescas cuando oímos el sonido de un reloj. El día que nos despertemos -el día que el cocodrilo nos alcance- vamos a resultar hermanos Garfio y yo, ya lo verás; hermanos de cocodrilo y de Nunca Jamás, hermanos de princesa india raptada, hermanos de ocio y de aventura, hermanos improductivos, rapaces, audaces, ligeros, volubles, superfluos...
Nadie entiende a Garfio como yo le entiendo y nadie me entiende como me comprende él: por eso somos enemigos mortales, ya que también el odio es una forma de parentesco y no la menos noble, a fe mía.
¿Me preguntas cuál es el cocodrilo que lleva el reloj amenazador de mi tiempo en su panza? Por favor, Wendy, desde hace rato no te hablo de otra cosa: tú eres el cocodrilo que sigue mi rastro por los caribes de Nunca Jamás, tú eres el cronómetro que envenena la eternidad inverosímil de la que me reclamo, tú eres la aliada de lo que va a desterrarme a la madurez... ¡mi dulce, anhelosa y anhelada, mi fugaz Wendy!
Fernando Savater - Criaturas del Aire
¡Ay, Wendy, que yo sólo quería enseñarte a volar, hablarte de los piratas, indios y fieras de Nunca Jamás, y aquí me tienes, dándote una lección de metafísica sobre el problema del tiempo! Pero no decaigas, niña mía: subamos, subamos...
Déjame que te hable del capitán Garfio, aunque no sea más que para amenizar nuestra travesía hacia Nunca Jamás. A Garfio, que es un buen pirata, es decir, muy malo, traidor, ostentoso, fanfarrón y ávido de lo ajeno, a Garfio le persigue eternamente un cocodrilo. Ese bicho le comió una vez el brazo izquierdo, con reloj y todo, y le supo tan bueno que ya no piensa más que en comerse el resto. Pero el tic-tac del reloj tragado advierte a Garfio de que su enemigo se acerca : vive huyendo, el pobre, de ese reloj que pretende devorarle y un día u otro lo conseguirá. A mí me pasa lo mismo, ¿no te das cuenta?
Garfio y yo somos hermanos de cocodrilo, o, si prefieres, lloramos las mismas lágrimas cocodrilescas cuando oímos el sonido de un reloj. El día que nos despertemos -el día que el cocodrilo nos alcance- vamos a resultar hermanos Garfio y yo, ya lo verás; hermanos de cocodrilo y de Nunca Jamás, hermanos de princesa india raptada, hermanos de ocio y de aventura, hermanos improductivos, rapaces, audaces, ligeros, volubles, superfluos...
Nadie entiende a Garfio como yo le entiendo y nadie me entiende como me comprende él: por eso somos enemigos mortales, ya que también el odio es una forma de parentesco y no la menos noble, a fe mía.
¿Me preguntas cuál es el cocodrilo que lleva el reloj amenazador de mi tiempo en su panza? Por favor, Wendy, desde hace rato no te hablo de otra cosa: tú eres el cocodrilo que sigue mi rastro por los caribes de Nunca Jamás, tú eres el cronómetro que envenena la eternidad inverosímil de la que me reclamo, tú eres la aliada de lo que va a desterrarme a la madurez... ¡mi dulce, anhelosa y anhelada, mi fugaz Wendy!
Fernando Savater - Criaturas del Aire

5 Comments:
esto volviendo a la vida.. ya pensaba que lo habiais dejado olvidado.
el tiempo.. el único indicador de que tu vida termina..
o de q continua... y sigues vivo...
(siempre llevandome la contraria!) ;)
El tiempo... cuando lo pierdes no tienes nada.
La humanidad ha vivido desde tiempos inmemoriables aterrorizada porque se le termine el tiempo.
Nos hemos afanado por conseguir tiempo ilimitado, ser inmortales. Gracias a nuestro esfuerzo por conseguir la inmortalidad que tenemos a nuestro alcance, el recuerdo, la historia, la admiración de las generacions futuras, hemos alcanzado todos los logros de la humanidad...
Y es que la certeza de que el cocodrilo un día nos alcanzará es quien nos hace valorar, disfrutar y aprovechar el tiempo que nos queda. Sin ella seriamos conformistas y no estariamos donde estamos.
Corramos para que le cueste alcanzarnos al cocodrilo, y quien sabe si desde dentro del estomago se oirá durante siglos el eco de nuestra voz.
ps: Se hechaba en falta tus aportaciones en el blog:P Un beso!
y tus comentarios tb... xD gracias x seguir x ahi :)... cuidate mucho
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